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Brasil impulsa la integración de refugiados y migrantes venezolanos, pero aún quedan muchos retos por superar

18 Mayo 2021

Si bien el marco jurídico brasileño es favorable, muchas de estas personas enfrentan obstáculos en el acceso a servicios sociales, el mercado laboral formal y el sistema educativo Un estudio de agencias de la ONU indica que los niños venezolanos tienen un 53% menos de probabilidades de ir a la escuela en Brasil, y que los adultos trabajan más, pero cobran menos que sus contrapartes brasileñas. 

Un nuevo estudio realizado de manera conjunta por el Banco Mundial y por la Agencia de la ONU para los Refugiados, y lanzado oficialmente este subraya los retos que enfrentan las personas venezolanas que han sido obligadas a abandonar su país, mientras hacen lo posible por reconstruir sus vidas en Brasil.

Se estima que 260.000 venezolanos viven actualmente en Brasil, después de haber huido de la crisis económica, política y social en su país. Si bien el marco jurídico brasileño es favorable, muchas de estas personas enfrentan obstáculos en el acceso a servicios sociales, el mercado laboral formal y el sistema educativo. Muchos de estos obstáculos derivan de barreras lingüísticas y de las dificultades que se presentan al momento de corroborar capacidades profesionales o de validar la documentación que ampara la formación educativa.

Aunque se encuentren en el mismo nivel educativo, la población venezolana en Brasil tiene 64% menos probabilidades de obtener un empleo en relación con su contraparte brasileña; además, la niñez venezolana tiene 53% menos probabilidades de asistir a la escuela

Brasil ofrece asistencia social a las personas extranjeras, sin importar su condición migratoria, incluso durante la pandemia. De hecho, el número de venezolanos que ha recibido ayuda financiera mediante programas sociales se ha triplicado desde el brote de COVID-19. Hoy en día, el 18% de las personas venezolanas en Brasil recibe este tipo de apoyo.

Aun así, en comparación con la ciudadanía brasileña, los venezolanos tienen 30% menos probabilidades de registrarse para recibirlo. De cualquier manera, la formación profesional y el nivel educativo de quienes sí reciben ayuda financiera son mucho más altos que el de la población nacional.

“Analizamos datos censuales y administrativos de 2017 a 2020 con el fin de descubrir si existen diferencias en el acceso de las personas refugiadas y migrantes de Venezuela tanto a oportunidades educativas y laborales como a programas de protección social. Esperamos que nuestras recomendaciones ayuden a que las personas venezolanas encuentren un hogar en Brasil”, dijo Rovane Battaglin Schwengber, experta en Protección Social del Banco Mundial.

Los venezolanos trabajan más pero ganan menos

De acuerdo con el estudio, solo el 12% de la población venezolana en edad productiva en Brasil tiene un empleo formal. En ese sentido, los venezolanos que han logrado obtener un empleo formal tienden a ser jóvenes y, por lo general, se graduaron de la escuela preparatoria. Sin embargo, en comparación con la ciudadanía brasileña, suelen trabajar más tiempo, reciben sueldos más bajos y su estabilidad laboral es también precaria.

En el sector educativo, tanto la niñez como la adolescencia en edad escolar se encuentran en desventaja frente a sus contrapartes brasileñas. Según el censo educativo de 2020, apenas 37.700 niñas y niños de Venezuela (es decir, 45%) se inscribieron en la escuela; en contraste, 85% de la niñez brasileña lo hizo.

Incluso cuando logran inscribirse, los refugiados y migrantes venezolanos suelen asistir a escuelas sobrepobladas y se les coloca en grados inferiores. Aunado a lo anterior, no es suficiente el número de docentes que habla español; de serlo, abonaría al éxito de la población venezolana en las aulas.

La integración es un proceso largo

“La inclusión e integración en otro país constituyen un proceso a largo plazo cuya efectividad requiere compromiso, recursos y un enfoque verdaderamente integral”, señaló Nikolas Pirani, economista asociado de ACNUR que participó en el estudio.

ACNUR exhorta al Gobierno de Brasil a seguir implementando políticas que consideren las necesidades de las personas venezolanas; por ejemplo, facilitar el proceso de verificación y validación de constancias y habilidades, aumentar la capacitación lingüística de docentes y profesionistas, así como ampliar la capacidad de las escuelas, sobre todo en la zona norte.

La agencia apoya también los esfuerzos de integración; por ejemplo, asistiendo en la validación de constancias por medio de alianzas con el sector privado y mediante programas que ofrecen oportunidades laborales a mujeres refugiadas.

Además, ACNUR apoya el programa gubernamental de reubicación de Roraima, un estado fronterizo, a las regiones al sur de Brasil, donde es más factible que las personas de Venezuela sean autosuficientes.

El Gobierno de Brasil ha reconocido la condición de refugiado de casi 47.000 personas venezolanas en el país, y más de 145.000 han recibido visas de residencia temporal. Al mismo tiempo, 96.000 personas están en espera de que concluyan los trámites relacionados con su solicitud de asilo.